Cada año, la temporada navideña me sorprende entre las carreras de la oficina y mis propias actividades reales y virtuales. Este año, no ha sido la excepción. Y ha sido más fuerte porque el clima de fin de año, ese frío que llega suavecito, con cielos azules y días radiantes, no llegó aún. Tuvimos temperaturas de verano y hoy amaneció gris y lluvioso, como suele ser en la temporada lluviosa, más o menos en agosto o septiembre. O sea, la naturaleza tiene Alzheimer, creo.
En fin, salvo por ese importante detalle, todo lo demás se está dando. El cúmulo de trabajo de fin de año, las compras para los amores, la planificación de la Noche Buena, las reuniones para celebrar -con compañeros de trabajo, ex-compañeros de trabajo, amigos nuevos, amigos viejos, vecinos, ex-vecinos, ex-compañeras de estudios, compañeros de estudios...- y el alma que se pone susceptible, que hace regresiones por sí misma a cada villancico que escucha o a cada aroma que detecta, magnificando los gratos momentos vividos en navidades pasadas y sintiendo más profundo el amor que vivimos en aquellas otras nochebuenas, con los que amamos que ya no están porque se fueron de este plano o porque desaparecieron de nuestra vida por otras causas. No importa. Recordamos con los sentimientos, la memoria del corazón, multiplicando por mil la intensidad de lo vivido.
En este estado de frenesí emocional, se nos ocurre que queremos contactar a todos los que amamos, a los que tal vez amamos o a los que probablemente amaremos o dejaremos de amar, para desearles lindas fiestas, que todos sean tan felices como queremos que sean, que vivan intensamente lo bonito de estas fechas, que los alcance la onda expansiva navideña y que el próximo año esté lleno de salud, prosperidad y mucho trabajo. Eso queremos. Y tratamos de decirlo a los cuatro vientos, cuando encontramos a algún conocido en la calle, cuando hablamos por teléfono con algún cliente, cuando cruzamos e-mails con los amigos virtuales, en nuestro perfil de Facebook o con los parientes y amigos cercanos o lejanos.
Realmente, esta temporada me gusta. Decía, digo, que me pone el alma tierna. Que aflora lo bonito que guardo en la última gaveta de mis recuerdos infantiles y trato de adornarme con ello, para que los que me rodean se sientan a gusto y tengamos una linda Noche Buena. El año próximo, el tan manoseado "Año Nuevo", no es algo que me importe mucho. Es más un cambio de calendario y ya. Porque la misma actividad de este año, la tendré el próximo. Los pensamientos hacia mi vida, serán los mismos también. Seguiré amando a los que amo, me haré la loca cuando encuentre al único par de pesados que no me gustan en todo este planeta y desearé con la misma alegría que mis amores sean felices, tanto como yo lo soy. Trataré de vivir saludablemente -aunque a veces me cueste más que otras-, tendré sueños, ilusiones y anhelos, me propondré metas y estaré día a día pensando en cumplirlas.
Tal vez la vida me dé algunos momentos difíciles -que siempre están presentes- pero sé que contaré con los instrumentos precisos para enfrentarlos, amén de la presencia real o virtual de mis amores, que están presentes en mis días de vida. Y la fe, que es el hilo conductor.
¿Qué más puedo pedir? Que todos ustedes puedan disfrutar de estas fiestas con alegría y llenos de amor, que recarguen las pilas de su espíritu y que la energía les dure hasta las próximas.
¡Feliz Navidad para todos!
4 comentarios:
Me encanta.... y si, a mi tambien me gusta mucho esta epoca! me transforma... me encanta!!! Feliz NAvidad para ti tambien!
Estoy feliz para decir que mi español está bastante bien ahora para permitirme a leer a este con el entendimiento lleno. Tu y yo compartimos una perspectiva, una vista del mundo - de la vida, del amor, de memorias que tejen la tela de a quién somos y guardamos nuestras almas intactas. La página del calendario siempre dará vuelta - hoy es el único día durante el cual podemos escribir nuestras vidas.
Feliz Navidad, prima querida. Que su casa y corazón sostienen mucha felicidad.
Queridísima prima, no quise leer tu blog hasta despuès de Navidad porque sabía que me iba a emocionar mucho y ya estaba bastante "tocada" este año, son tantas ausencias y yo tan lejos... Me fascinó como siempre tu manera de hilar tus recuerdos, sentimientos y palabras en un tejido luminoso y claro para emocionar los corazones de quienes tenemos el privilegio de recibirlas. Gracias! Te quiero mucho!!! Me encantaron las fotos... Ana Maria Palmieri
Querida prima:
Coincido contigo, es la época maravillosa por excelencia, y debemos estar preparados emocional y mentalmente para apreciar todas sus manifestaciones. Los recuerdos de esta época son imborrables y tú eres parte de ellos. Te agradezco por lo que has removido en mi interior. Te quiero mucho y ojalá que nos encontremos pronto,
Mireya
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