sábado, 24 de enero de 2009

Síntesis de sueños


Desde hacía mucho tiempo no leía un discurso con tanta fuerza positiva como el del Presidente Obama en su toma de posesión del pasado 20. Y creo que conmigo, muchos seres humanos piensan que a Estados Unidos les llegó un momento especial en su historia, la que nosotros también compartimos por vivir simultáneamente en el tiempo.

No he sido una pro yankee nunca. Es más, disiento con la política exterior de los norteamericanos, tanto como con su manera soberbia de ver al mundo. Los últimos años no han sido un derroche de buenas maniobras políticas y ya, claro, todos sabemos que tenemos de pie, en la puerta de nuestro trabajo y hogar, la más temida crisis económica que hayamos conocido anteriormente.

Mucho se ha comentado de la decadencia del imperio gringo y también de la llegada del próximo, sea chino o indio. Como sea, millones de personas a favor o en contra, estuvimos atentos este recién pasado martes a la toma de posesión del 44° Presidente de los Estados Unidos de Norte América, como nunca antes. A pesar de todo, el hecho se concretó como debía ser y Barack Hussein Obama II es hoy el presidente más poderoso del planeta, nos guste o no.

Pero volviendo a su discurso inaugural, que está dando mucho qué hablar, decía, un amigo me preguntó qué parte me había gustado más. Y es difícil decirlo, pues contiene las ideas que los ciudadanos del mundo ansiamos escuchar de labios de nuestros representantes y mandatarios, palabras que enciendan nuestro orgullo nacional, que nos motiven a cambiar nuestra manera de pensar, que nos empujen a actuar por el bien común y que nos devuelvan la confianza en ellos, perdida probablemente en el andar de los años recientes.

No es nuevo para nadie que los valores están perdiéndose, que las nuevas generaciones han sido educadas de diferente manera, con esa libertad sin límites que es fácil confundir con libertinaje y falta absoluta de respeto por nada y por nadie; que las prioridades han cambiado, provocando que muchos actúen sin ambajes en pro -y únicamente en pro- de su bienestar económico o de su crecimiento en la escala social.

Creo que hemos olvidado llevar en una mano nuestro cargamento de valores y principios y en la otra la versatilidad para vivir de acuerdo a los cambios tecnológicos y profesionales a los que nos enfrentamos diariamente. Es importante, claro, tener la facilidad de asimilarlos y transferirlos a nuestra vida, pues tampoco podríamos adaptarnos a ellos si nos mantenemos rígidos en la obstinación de permanecer en el pasado. La ciencia y la tecnología deben seguir su curso de desarrollo y crecimiento, para proporcionarnos mejor calidad de vida; no se trata de frenar los avances que nos harán seres evolucionados por temores ancestrales mal encaminados. La religión -sea cual fuere- debe estar fuera de este ámbito y dedicarse a mantener en buen estado las almas y espíritus de sus seguidores, dejando que los científicos se encarguen de lo demás.

Barack Obama sintetizó en esas cuatro o cinco páginas éstas y otras verdades que sus connacionales necesitaban y anhelaban escuchar. Tanto como mensaje esperanzador, como reto a sus capacidades, conocimientos, valores y sueños. Pero para el resto del mundo, sobre todo para los países que han sufrido en carne propia la intromisión y la doble moral de la política exterior de Estados Unidos, hubo palabras que dejaron una esperanza de cambio.

Volviendo a la pregunta de mi amigo, puedo decir que lo que más me gustó del discurso, fue:
"Al reafirmar la grandeza de nuestra nación, sabemos que esa grandeza no es nunca un regalo. Hay que ganársela. Nuestro viaje nunca ha estado hecho de atajos ni se ha conformado con lo más fácil. No ha sido nunca un camino para los pusilánimes, para los que prefieren el ocio al trabajo, o no buscan más que los placeres de la riqueza y la fama. Han sido siempre los audaces, los más activos, los constructores de cosas -algunos reconocidos, pero, en su mayoría, hombres y mujeres cuyos esfuerzos permanecen en la oscuridad- los que nos han impulsado en el largo y arduo sendero hacia la prosperidad y la libertad."

Palabras que debiéramos recoger en nuestra mente y corazón y hacerlas propias, para caminar hacia otro orden de cosas, hacia un mundo nuevo en donde, algún día, pueda haber paz y bienestar para todos.

¿Sueños, fantasías, irrealidades, utopía? ¿Qué no empieza por allí? Ninguno de nuestros logros se dio por generación espontánea, todos empezaron siendo un sueño... ¿Por qué no?