lunes, 21 de diciembre de 2009

LA TEMPORADA NAVIDEÑA


Cada año, la temporada navideña me sorprende entre las carreras de la oficina y mis propias actividades reales y virtuales. Este año, no ha sido la excepción. Y ha sido más fuerte porque el clima de fin de año, ese frío que llega suavecito, con cielos azules y días radiantes, no llegó aún. Tuvimos temperaturas de verano y hoy amaneció gris y lluvioso, como suele ser en la temporada lluviosa, más o menos en agosto o septiembre. O sea, la naturaleza tiene Alzheimer, creo.

En fin, salvo por ese importante detalle, todo lo demás se está dando. El cúmulo de trabajo de fin de año, las compras para los amores, la planificación de la Noche Buena, las reuniones para celebrar -con compañeros de trabajo, ex-compañeros de trabajo, amigos nuevos, amigos viejos, vecinos, ex-vecinos, ex-compañeras de estudios, compañeros de estudios...- y el alma que se pone susceptible, que hace regresiones por sí misma a cada villancico que escucha o a cada aroma que detecta, magnificando los gratos momentos vividos en navidades pasadas y sintiendo más profundo el amor que vivimos en aquellas otras nochebuenas, con los que amamos que ya no están porque se fueron de este plano o porque desaparecieron de nuestra vida por otras causas. No importa. Recordamos con los sentimientos, la memoria del corazón, multiplicando por mil la intensidad de lo vivido.

En este estado de frenesí emocional, se nos ocurre que queremos contactar a todos los que amamos, a los que tal vez amamos o a los que probablemente amaremos o dejaremos de amar, para desearles lindas fiestas, que todos sean tan felices como queremos que sean, que vivan intensamente lo bonito de estas fechas, que los alcance la onda expansiva navideña y que el próximo año esté lleno de salud, prosperidad y mucho trabajo. Eso queremos. Y tratamos de decirlo a los cuatro vientos, cuando encontramos a algún conocido en la calle, cuando hablamos por teléfono con algún cliente, cuando cruzamos e-mails con los amigos virtuales, en nuestro perfil de Facebook o con los parientes y amigos cercanos o lejanos.

Realmente, esta temporada me gusta. Decía, digo, que me pone el alma tierna. Que aflora lo bonito que guardo en la última gaveta de mis recuerdos infantiles y trato de adornarme con ello, para que los que me rodean se sientan a gusto y tengamos una linda Noche Buena. El año próximo, el tan manoseado "Año Nuevo", no es algo que me importe mucho. Es más un cambio de calendario y ya. Porque la misma actividad de este año, la tendré el próximo. Los pensamientos hacia mi vida, serán los mismos también. Seguiré amando a los que amo, me haré la loca cuando encuentre al único par de pesados que no me gustan en todo este planeta y desearé con la misma alegría que mis amores sean felices, tanto como yo lo soy. Trataré de vivir saludablemente -aunque a veces me cueste más que otras-, tendré sueños, ilusiones y anhelos, me propondré metas y estaré día a día pensando en cumplirlas.

Tal vez la vida me dé algunos momentos difíciles -que siempre están presentes- pero sé que contaré con los instrumentos precisos para enfrentarlos, amén de la presencia real o virtual de mis amores, que están presentes en mis días de vida. Y la fe, que es el hilo conductor.

¿Qué más puedo pedir? Que todos ustedes puedan disfrutar de estas fiestas con alegría y llenos de amor, que recarguen las pilas de su espíritu y que la energía les dure hasta las próximas.

¡Feliz Navidad para todos!

jueves, 1 de octubre de 2009

"NUESTRO" PRESIDENTE HACE SH...


Después de descubierta la patraña más grande de los últimos años, cuando los magistrados fueron electos de la manera en que NO debían serlo, porque los partidos del gobierno actual y el anterior -UNE y GANA- no aceptaron hacer las cosas transparentes ni aceptar que el clamor de los guatemaltecos exige honestidad y limpieza, el "señor" presidente y su "señora" esposa guardan silencio. No quieren dar la cara para aceptar que son ellos los responsables de esta asquerosa tomada de pelo a los guatemaltecos honrados y dignos, así como a la CICIG.

Y no quieren hablar porque, por supuesto, los entrevistadores los llevarán por el camino que no quieren transitar para evidenciar que ellos, los líderes de la UNE, aceptaron -¿o propiciaron?- esta apestosa manera de hacer las cosas de la misma forma en como lo han hecho hasta hoy: como se les da la gana, violando leyes, rompiendo normas, burlando los procedimientos, "saltándose las trancas" y riéndose de los movimientos civiles que tratan -porque, tristemente, no pasaron de eso, de tratar y no lograr- que este país nuestro salga del fango de la indecencia y la podredumbre de la corrupción.

Triste nuestro caso...

martes, 15 de septiembre de 2009

LEONEL




Por aquellos años sesenteros, él era un muchacho exitoso. A sus diecinueve años era DJ de una de las radios más escuchadas por la patojada de esta ciudad. Su presencia en el micrófono era dulce, romántica pero dominante, conocía muy bien el gusto y la moda musical del momento y sus admiradores aumentaban día a día.

Lo conocí unos pocos días antes de yo cumplir quince años, cuando acompañó a un amigo mutuo a visitarme. Su mirada penetrante me conquistó enseguida y lo que empezó como un simple enamoramiento, se transformó -con los años- en un cariño profundo y sincero, después de haber finalizado el tiempo turbulento de los celos y la inmadurez.

Su carrera como DJ se diversificó, su trabajo se hizo más serio y cuando parecía que todo estaba bien, fue diagnosticado con esclerosis múltiple. Recuerdo muy bien cuando me lo contó, con una mezcla de desesperación y rabia. En ese momento, los médicos le dieron diez años de vida. De eso, hace más de treinta... y todos los médicos que lo diagnosticaron, no están más en este plano.

Durante todos es años, largos y áridos en muchos sentidos, él ha sido el ejemplo de persistencia, amor a la vida, valentía y coraje. Jamás vi a nadie que venciera a la adversidad como él lo hace.

Ayer lo visité y hablamos mucho. Del pasado, del presente. El futuro, como muy bien sabemos, no existe. Y eso Leonel lo tiene claro. El futuro es nada más un pensamiento y para él, ni eso, no le otorga importancia. Se limita a vivir, como debe ser, el día a día. Momento a momento.

Ayuda a otras personas con dificultades similares, con conflictos adictivos, con enormes demonios. Y de esa manera, logra mantener los suyos bajo control.

Su vida tuvo que modificarse y le presentó la urgencia de cambiar de rumbo y de actividades. Lo obligó a renunciar a todo lo que cualquiera anhela o posee. Pero en esa renuncia encontró que hay otras maneras de vivir, desconocidas para la mayoría de nosotros, inconscientes de ellas. Y desde allí, con su enorme energía, la misma mirada profunda, la sonrisa luminosa y arrobadora, continúa Viviendo -con mayúscula- y haciendo que los que estamos, de alguna manera, ligados a él, vivamos también en su ejemplo, admirándole.

Una historia maravillosa que no se encuentra todos los días. Una vida que tocó la mía y que, agradecida, mantengo firme a mi lado.

domingo, 22 de febrero de 2009

LA CRISIS


Hace unos días leí una nota en uno de nuestros diarios en la que mencionaban algunos cambios a los que ha tenido que adaptarse la sociedad gringa ahora que la crisis está apretando. Pérdida de empleos (para mí, lo peor que nos puede suceder después de perder a un ser amado), disminución del poder adquisitivo, pérdida de casas y autos, todo aquello que implica disminución del nivel de vida y aumento de las ansiedades, angustias y depresiones.

Ello me llevó al pasado, a una época que vivimos hace ya más de veinticinco años, en la que la falta de trabajo limitó mi propia vida y tuve que dedicarme a vivir en casa, desarrollando sólo las tareas domésticas, además de la siempre grata de cuidar a mi hija, en ese entonces de tres o cuatro años. Compartíamos la vida con nuestro amado tío Paco, quien acababa de sufrir una separación importante y decidió quedarse en esta ciudad, con nosotras.

Nuestro exiguo presupuesto se limitó, entonces, a lo básico y absolutamente necesario. Salvo por el pago del kinder a donde mi hija asistía, no teníamos ningún gasto mayor. Y después del periodo de adaptación, empecé a disfrutar de esa vida sencilla y natural.

La casa que habitábamos tenía un hermoso patio trasero y en él habían árboles y rosales que hacían nuestra vida placentera. El padre de mi hija consiguió una tabla que ató a una rama fuerte con gruesos lazos y la niña se volvió loca de alegría con su propio columpio al que corría constantemente cuando estaba en casa. Teníamos duraznos y nísperos (de los nuestros, chapines) y una hermosa mata de frambuesas. Ya que el patio era grande y no todo estaba ocupado ni jardinizado, hicimos tablones de zanahorias, rábanos, cebollas, pimientos y hierbas aromáticas, que utilizábamos en nuestra alimentación diaria. Era sumamente agradable salir al patio y volver a la cocina con aquellos verdes, rojos y naranjas frescos entre las manos.

Ya que nuestra posibilidad de gastos era poca en cuanto a salir a divertirnos a la ciudad (vivíamos en un municipio vecino), nuestras tardes de fin de semana las pasábamos caminando hacia un campo baldío cercano a casa, por donde atravesábamos hasta una abarrotería. Allí comprábamos algún helado, un litro de Coca-Cola, pan dulce y alguna otra cosita más, para volver conversando los tres adultos, mientras la niña corría contenta en nuestra compañía.

Ahora, a la distancia, puedo revivir ese tiempo tan lleno de afecto, sana compañía, dulce amor, frescas conversaciones y conciencia plena de lo que el exceso de plata hace con nuestras vidas. En cuanto recibimos más de lo que necesitamos, cada cual asume sus propios gustos -ya no conjuntos- y actividades y ese compacto grupo que nace de la necesidad de compartir tiempo, espacio y recursos, se disuelve.

La crisis nos alcanzará en algún momento, es verdad. Y probablemente tengamos que acudir unos a otros, ajustar nuestros presupuestos, adaptar nuestra vida a algunos recortes, cambiar de actividades, compartir espacios y, quizás, volver a vivir con los que ahora ya viven aparte.

Las cosas serán fáciles o difíciles de llevar, todo dependerá de nuestra actitud para salir adelante. Y el amor es el ingrediente que obra maravillas.

sábado, 24 de enero de 2009

Síntesis de sueños


Desde hacía mucho tiempo no leía un discurso con tanta fuerza positiva como el del Presidente Obama en su toma de posesión del pasado 20. Y creo que conmigo, muchos seres humanos piensan que a Estados Unidos les llegó un momento especial en su historia, la que nosotros también compartimos por vivir simultáneamente en el tiempo.

No he sido una pro yankee nunca. Es más, disiento con la política exterior de los norteamericanos, tanto como con su manera soberbia de ver al mundo. Los últimos años no han sido un derroche de buenas maniobras políticas y ya, claro, todos sabemos que tenemos de pie, en la puerta de nuestro trabajo y hogar, la más temida crisis económica que hayamos conocido anteriormente.

Mucho se ha comentado de la decadencia del imperio gringo y también de la llegada del próximo, sea chino o indio. Como sea, millones de personas a favor o en contra, estuvimos atentos este recién pasado martes a la toma de posesión del 44° Presidente de los Estados Unidos de Norte América, como nunca antes. A pesar de todo, el hecho se concretó como debía ser y Barack Hussein Obama II es hoy el presidente más poderoso del planeta, nos guste o no.

Pero volviendo a su discurso inaugural, que está dando mucho qué hablar, decía, un amigo me preguntó qué parte me había gustado más. Y es difícil decirlo, pues contiene las ideas que los ciudadanos del mundo ansiamos escuchar de labios de nuestros representantes y mandatarios, palabras que enciendan nuestro orgullo nacional, que nos motiven a cambiar nuestra manera de pensar, que nos empujen a actuar por el bien común y que nos devuelvan la confianza en ellos, perdida probablemente en el andar de los años recientes.

No es nuevo para nadie que los valores están perdiéndose, que las nuevas generaciones han sido educadas de diferente manera, con esa libertad sin límites que es fácil confundir con libertinaje y falta absoluta de respeto por nada y por nadie; que las prioridades han cambiado, provocando que muchos actúen sin ambajes en pro -y únicamente en pro- de su bienestar económico o de su crecimiento en la escala social.

Creo que hemos olvidado llevar en una mano nuestro cargamento de valores y principios y en la otra la versatilidad para vivir de acuerdo a los cambios tecnológicos y profesionales a los que nos enfrentamos diariamente. Es importante, claro, tener la facilidad de asimilarlos y transferirlos a nuestra vida, pues tampoco podríamos adaptarnos a ellos si nos mantenemos rígidos en la obstinación de permanecer en el pasado. La ciencia y la tecnología deben seguir su curso de desarrollo y crecimiento, para proporcionarnos mejor calidad de vida; no se trata de frenar los avances que nos harán seres evolucionados por temores ancestrales mal encaminados. La religión -sea cual fuere- debe estar fuera de este ámbito y dedicarse a mantener en buen estado las almas y espíritus de sus seguidores, dejando que los científicos se encarguen de lo demás.

Barack Obama sintetizó en esas cuatro o cinco páginas éstas y otras verdades que sus connacionales necesitaban y anhelaban escuchar. Tanto como mensaje esperanzador, como reto a sus capacidades, conocimientos, valores y sueños. Pero para el resto del mundo, sobre todo para los países que han sufrido en carne propia la intromisión y la doble moral de la política exterior de Estados Unidos, hubo palabras que dejaron una esperanza de cambio.

Volviendo a la pregunta de mi amigo, puedo decir que lo que más me gustó del discurso, fue:
"Al reafirmar la grandeza de nuestra nación, sabemos que esa grandeza no es nunca un regalo. Hay que ganársela. Nuestro viaje nunca ha estado hecho de atajos ni se ha conformado con lo más fácil. No ha sido nunca un camino para los pusilánimes, para los que prefieren el ocio al trabajo, o no buscan más que los placeres de la riqueza y la fama. Han sido siempre los audaces, los más activos, los constructores de cosas -algunos reconocidos, pero, en su mayoría, hombres y mujeres cuyos esfuerzos permanecen en la oscuridad- los que nos han impulsado en el largo y arduo sendero hacia la prosperidad y la libertad."

Palabras que debiéramos recoger en nuestra mente y corazón y hacerlas propias, para caminar hacia otro orden de cosas, hacia un mundo nuevo en donde, algún día, pueda haber paz y bienestar para todos.

¿Sueños, fantasías, irrealidades, utopía? ¿Qué no empieza por allí? Ninguno de nuestros logros se dio por generación espontánea, todos empezaron siendo un sueño... ¿Por qué no?