
Uno de los libros que más me ha impresionado (lo comenté hace algunas semanas) ha sido La Tierra es Plana, de Thomas Friedman, Ediciones Martínez Roca, 2006. Escrito en un fácil y entretenido lenguaje, relata paso a paso la toma de conciencia del autor acerca de cómo la globalización ha logrado aplanar al planeta. Un comentario interesante acerca del libro puede ser leído en http://lepisma.liblit.com/2006/04/04/thomas-friedman-la-tierra-es-plana/.
Todos los días somos testigos de este aplanamiento con, simplemente, encender nuestra computadora y leer las noticias de cualquier parte del mundo en nuestra propia casa, por ejemplo, para mantenernos "al día" de lo que sucede en cualquier lugar de la Tierra. Escuchamos la música más moderna casi desde el mismo momento de su lanzamiento -si no logran "piratearla" antes de que eso ocurra- y nuestros amigos virtuales viven en lugares tan lejanos como la Patagonia argentina o Singapur; podemos hablar diariamente con nuestros familiares lejanos a la hora que se nos cante durante TODOS LOS DÍAS del año y comprar por internet lo que hemos buscado en nuestra ciudad sin encontrarlo, por unos pocos dólares de recargo al precio en plaza.
Todo llega a cualquier lugar... o casi. Pero ese casi es cada vez menor.
Esta noche, en mi ciudad, se llevó a cabo una de las celebraciones navideñas de más arraigo en Guatemala: la noche de Las Luces Campero. Éste es un "regalo" de una empresa guatemalteca -Pollo Campero http://www.campero.com/menu.php- que prepara y vende pollo con un exquisito sabor chapín, presente en nuestro mercado desde principios de los años 70 y que ahora cuenta con más de 180 puntos de venta (restaurantes y kioskos) en el país, habiéndose extendido a El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, México, Estados Unidos, España, Indonesia y China (para continuar con el tema de la globalización). Volviendo al punto, todos los años un par de semanas antes de Navidad, hay un show de luces tal y como también se acostumbra en Montevideo y que, según me enteré recién, también se desarrolló esta noche. Linda manera de regalar, a todo el que desee verla, una noche llena de color y formas... y gratuitamente.
Claro, la globalización también tiene otros "apartados". Como el narcotráfico. Que ahora América Latina (especialmente México y Centro América) están exportando para Europa, con entrada por España, en donde la inmigración latina es alta. Pasarán desapercibidos hasta que la violencia, el crimen y el horror lleguen galopando, así como ya lo hacen en nuestros territorios, enraizándose en los poderes del Estado con sus infinitas arcas tentadoras y corruptas. Me pregunto si cuando los asesinatos dantescos aparezcan en las ciudades europeas, sus ciudadanos seguirán pensando en los derechos humanos de los criminales así como lo hacen ahora, cuando en nuestras tercermundistas sociedades tenemos que enfrentar a estas lacras inhumanas y buscamos, desesperadamente, la manera de defendernos.
El crimen organizado siembra terror. No son solamente los islamitas fanáticos los que matan indiscriminadamente o los que planifican matanzas para hacerse notar. Los cárteles de la droga luchan abiertamente por ganar espacios y en esa pelea constante arrasan con familias enteras, amenazan poblaciones grandes y pequeñas y sus tentáculos están tan asidos al poder gubernamental, político y económico, que da hasta miedo pensar qué tan cerca están de una misma. Nadie sabe si, cuando se les critica, hay en el grupo de amigos uno de estos monstruos escuchando o participando de la conversación.
Y una situación más que se da en esta ciudad y que, con sorpresa, descubro esta noche que se inició también en Montevideo: el asesinato de conductores del servicio público de transporte. En Guatemala, sólo en este año, han sido asesinados 122 choferes y 46 ayudantes de estos, por no pagar las extorsiones que les son exigidas; pero también, simplemente, para sembrar el terror entre los ciudadanos, para demostrar fuerza. Claro que la situación entre una y otra ciudad no es igual, pero habrá que tener bien abiertos los ojos para asegurarse que los niveles de criminalidad en Uruguay sean frenados antes de que sean incontrolables, como lamentablemente ya lo son en Centro América y México.
La globalización, con sus lados antagónicos, con su luz y sombra, ha llegado y se quedó para siempre. Este mundo no volverá a ser el mismo de hace veinte años, ¡jamás! Pero también es cierto que no hay mal que dure cien años ni enfermo que lo soporte. Tal vez mi generación ya no verá llegar el remedio a la parte negativa de este nuevo orden de cosas, pero llegará, de eso estoy segura.
Y mientras eso sucede, a pesar de vivir en sociedades violentas y corruptas, los centroamericanos también encontramos motivos para vivir, crecer, desarrollarnos y ser felices. También celebramos y disfrutamos, compartimos amor, alegría y bienestar.
Y les deseamos -y nos deseamos- una feliz Navidad y un año nuevo lleno de oportunidades para cambiar lo malo y hacer permanecer todo lo bueno que tenemos.
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