
Supongo que desde que el mundo es mundo y los humanos aprendieron a comunicarse, existieron los piropos. Probablemente el primero de ellos fue lanzado desde lo oscuro de una cueva, cuando la silueta de nuestra antecesora se perfiló en la entrada. Desnuda, sucia y con un fuerte olor a no baño, pero excitante en toda su magnitud, debe haber arrancado gruñidos y suspiros de su macho, que la miró arrobado y ansioso, sólo esperando tenerla al alcance de sus manos...
Entre las mujeres no hablamos muchos acerca de los piropos, salvo que alguno de verdad nos mueva el piso. Pero no por lindo, sino por grosero, libidinoso o irrespetuoso, cuando algún animal sin clase pone cara de orangután rabioso y babeante y escupe sus pensamientos retorcidos y desagradables que hicieron click exactamente con nuestro paso frente a él. De esos "piropos" no quiero hablar. Son tan desagradables que, si los "hombres" que los dicen supieran que el efecto que provocan es totalmente contrario a su intención, dejarían de decirlos. A menos, claro, que se trate de un enfermo sexual.
Un piropo, para tener efecto positivo y pegar justo entre los ojos, debe ser, según yo, dicho en el momento menos esperado. Sutil pero lo suficientemente directo para entenderlo, se convertirá en algo mucho más efectivo que una sesión al siquiatra tratando de salvarme la vida.
Y claro, debe tener el ingrediente vital: ser verdadero y creíble. Porque si le "echa flores" (como decimos en mi país) a mis ojos azules, seguramente provocará en mí un ataque de hilaridad... pero del piropeador.
Esta noche, sin que lo esperara y ni tan siquiera lo sospechara, así, de sopetón pero con la suavidad de un beso húmedo perfecto, me llegó un maravilloso piropo que me hizo la noche. Inesperado pero siempre esperado... ¿pueden entender esa contradicción?
No olviden nunca piropear a la persona que les gusta, porque eso, amigos y amigas, es la mejor manera de hacerle saber que, dentro de ustedes pero a flor de piel, palpitan nuestros ancestros de la cueva, sí, evolucionados pero siempre piropeadores.
Hasta la próxima semana.
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